Carlos Lallana "El Prófugo"

Instituto de Formación Docente Continua de Villa Mercedes

Profesorado de Música

Monografía escrita por: Antunez, Brisa Macarena - Año:2024

Link a la monografía completa:

 https://drive.google.com/file/d/14sWWto9ixsoXX6mvhiPpWlqPClfnF6ww/view?usp=sharing




Resumen

Introducción
La música desempeña un rol fundamental en la vida de las personas, ya que es una forma de expresión de sentimientos profundos y un vehículo para transmitir conocimientos culturales y sociales. A través de sus diferentes géneros, la música nos conecta con nuestro entorno y con los demás. En este contexto, Carlos Lallana, conocido artísticamente como "El Prófugo", es un músico que ha marcado su vida y su carrera por una profunda conexión con la música folklórica argentina. Su trayectoria ha sido un recorrido lleno de aprendizaje, experiencias y contribuciones al folklore, dejando una huella imborrable en los lugares que ha visitado, especialmente en las tierras mercedinas.

Su vida en la música
Carlos Lallana nació en Córdoba, el 27 de agosto de 1974, en una familia muy unida a la música. Su madre era profesora de danza y su padre, músico, lo introdujeron al mundo de la música desde muy temprana edad. Su hogar se convirtió en un centro de encuentro para estudiantes de folklore, lo que marcó sus primeros años. A los cuatro años, su padre le regaló su primer instrumento, una "quena", y fue en el Instituto "Domingo Zipoli" donde comenzó su formación académica. Esta escuela le permitió desarrollarse en el canto y, más tarde, en la flauta traversa, lo que lo llevó a integrarse en la banda de su padre, "Carlos Lallana y su grupo Soberanía". Con este grupo, Carlos tuvo la oportunidad de grabar discos en Córdoba y Buenos Aires entre 1994 y 1999, viviendo experiencias que consolidaron su carrera.

Sin embargo, en mayo de 1999, tras el fallecimiento de su padre, Carlos decidió poner fin al grupo “Soberanía” y continuar su carrera como solista. Durante esta nueva etapa, recorrió diferentes provincias de Argentina, donde pudo compartir escenarios con músicos conocidos y aprender de las diversas tradiciones musicales de cada región. A través de sus viajes, Carlos entendió que la música no solo es una técnica, sino una forma de transmitir sentimientos, como experimentó en el litoral, donde aprendió de la importancia de los matices de los cantos, especialmente los agudos que transmiten sufrimiento y tristeza. También conoció a músicos como Vitu Barraza y Carlos Carabajal, quienes lo ayudaron a comprender la esencia emocional de los géneros folklóricos como la chacarera.

Una de las anécdotas que dio origen a su apodo, "El Prófugo", surgió de un episodio cotidiano. Carlos vivía en Buenos Aires con amigos y, cuando su madre intentaba contactarlo por teléfono, siempre recibía la respuesta de alguno de sus amigos diciendo: "El prófugo de su hijo no se encuentra en casa". Esta frase, repetida constantemente, llevó a que Carlos fuera conocido en su círculo cercano como "El Prófugo", un apodo que finalmente adoptó en su vida profesional.

Unión de grupos musicales y grabaciones
Carlos Lallana formó parte de diversas agrupaciones a lo largo de su carrera, comenzando con la banda de su padre, "Carlos Lallana y su grupo Soberanía", con quienes grabó varios discos entre 1994 y 1999. La banda interpretaba una variedad de géneros folklóricos, incluyendo pericón, pasodoble, chacarera y cielito del campo, lo que permitió que estas músicas fueran conocidas por una mayor audiencia.

En 2004, formó una nueva banda llamada “La Callejera”, con la que recorrió todo el país y participó en importantes festivales. Uno de los momentos más destacados de "La Callejera" fue en 2013, cuando comenzaron a tocar en la peña “La Peña que Baila” en Cosquín, lo que les permitió convertirse en una de las peñas más populares del festival. Además, fueron nominados a la consagración en los festivales de Cosquín y Jesús María en 2015. Esta banda fue muy exitosa, pero Carlos siguió su camino y continuó como solista, participando en diversos eventos y festivales.

En su tercera banda, “Carlos Lallana y los Cría”, formada en Villa Mercedes, Carlos se asoció con músicos locales y continuó su recorrido por diferentes localidades, tocando con músicos del lugar y aprendiendo de sus estilos musicales. Esta banda también grabó canciones en 2012 y 2024, manteniendo su vigencia en el ámbito musical.

Gira por Europa
En 2019, Carlos Lallana tuvo la oportunidad de realizar una gira por Europa, junto con un grupo de danza folclórica de Córdoba. Durante un mes, presentó su música en varias ciudades, como Madrid, Badajoz y Lisboa, junto a la cantante Cecilia Mezzadra. Posteriormente, realizó su gira como solista, viajando a Lanzarote, Islas Canarias, donde se enfrentó a nuevos retos. En este lugar, la mayoría del público era extranjero, por lo que Carlos decidió adaptar su repertorio, enfocándose más en la interpretación de la flauta traversa y en tangos, para poder conectar mejor con su audiencia. Esta experiencia le permitió aprender y forjar nuevas relaciones con músicos y público de diversas culturas.

Su vida en Villa Mercedes
En 2019, Carlos decidió establecerse en Villa Mercedes, atraído por la música cuyana, un estilo que valora profundamente. Aquí formó su última banda, “Carlos Lallana y Dios los Cría”, cuyos miembros son originarios de San Luis. Además, conoció a varios músicos locales y se integró a la comunidad musical de la provincia, donde se destacó en eventos como “El Bolsón de Tonadas”, un encuentro semanal de músicos. Lallana expresó su admiración por la música cuyana, especialmente por la tonada, que considera la “joya y la reina” de la región. Esta conexión lo motivó a integrar este estilo en su repertorio y a profundizar en su comprensión de la música regional.

En paralelo, Carlos ingresó al profesorado de música del Instituto de Formación Docente Continua de Villa Mercedes, donde sigue sus estudios. También comenzó a dar clases particulares de canto, transmitiendo su conocimiento sobre el cuidado de la voz a estudiantes de todas las edades. Así, contribuye al desarrollo de nuevas generaciones de músicos y a la preservación de las tradiciones musicales.

Conclusión
Carlos Lallana, “El Prófugo”, es un claro ejemplo de cómo la música puede influir y enriquecer tanto la vida personal como la cultura de una comunidad. A lo largo de su carrera, ha demostrado un profundo amor por el folklore argentino y un compromiso por transmitir su conocimiento y su arte a las nuevas generaciones. Desde sus inicios en una familia de músicos hasta su incursión en la música cuyana y su enseñanza en Villa Mercedes, Carlos ha dejado una marca importante en la escena musical argentina. A través de su trabajo, ha logrado conectar con el público y ha seguido explorando la música como un medio de expresión emocional y cultural.

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